Habilidades de un buen agente de Viajes.

Un buen agente de viajes es una persona que, además de tener conocimientos profundos del ámbito turístico, disfruta de su trabajo y sabe recomendar destinos y actividades teniendo en cuenta al cliente.

Un buen agente de viajes conoce a sus clientes.

Posiblemente, una de las principales características de un buen agente de viajes es su facilidad para poder entender de manera rápida qué es lo que realmente está buscando su cliente, qué espera encontrar en el destino, qué tipo de experiencias le pueden interesar más, etc.

Para ello, además de tener una sensibilidad especial, el agente de viajes debe saber plantear las preguntas correctas a la persona que tiene enfrente y ofrecer las alternativas que considera más adecuadas a dicha persona. Así pues, es necesario que posea conocimientos de los segmentos de mercado a los que ofrece sus paquetes de viajes y tener empatía.

El buen agente de viajes conoce sus productos 

Los agentes de viajes tienen la labor de recomendar los mejores hoteles, excursiones, actividades y transporte a las personas interesadas. Por tanto, su principal interés debe ser el de conocer todos estos lugares y vertientes.

Además de tener una experiencia en primera persona de los destinos que luego venden, suelen ganar un plus por comisión. Las ventas realizadas, tanto si se trata de un agente de viajes que trabaja de forma independiente o si lo hace a través de una compañía, tienen una ganancia de hasta el 20% del costo total del paquete vendido. Lo ideal es que este dinero se invierta en más experiencia real, ya que esa información de primera persona es la que da una ventaja competitiva respecto al resto de agencias de viajes.

Aunque se pueda pensar lo contrario, un agente de viajes no es un profesional cualquiera: debe tener amplios conocimientos de historia, cultura, destinos turísticos, etc. Aunque en general no existen requisitos excesivamente limitantes para ser agente de viajes, hay que tener un gusto especial y una pasión por conocer el mundo y por los viajes, ya que esto se nota muchísimo en el trabajo de cara al público y es una de las principales motivaciones de los clientes para comprar sus viajes en una agencia u otra.

Un buen agente de viajes conoce a sus aliados.

Dentro de un trabajo de agente de viajes resalta la función de las relaciones con los representantes de hoteles y otras instalaciones turísticas. El trato directo con los representantes de estos establecimientos enriquece mucho la labor del agente de viajes, ya que le permite conocer las últimas novedades, estar al día de las promociones y descuentos, mejoras en las instalaciones, precios, etc.

El agente convive constantemente con estos representantes y debe intentar reforzar la relación y dar feedback de interés de manera frecuente, para que de dicha relación se obtengan mejoras de cara al servicio que se ofrece al cliente y sus productos turísticos.

Un buen agente de viajes sabe relacionarse 

Otro aspecto que también es muy importante para el agente de viajes es tener facilidad para los idiomas. Este detalle puede ser bastante productivo en el trabajo del día a día, ya que facilita la relación con nuevos segmentos de mercado a los que pueda resultar interesante algún destino nuevo.  Pero saber relacionarse no se trata sólo de entender idiomas, sino también saber en qué momentos y lugares debe estar presente, ya sea como profesional o como agencia.

Es importante la asistencia a las distintas ferias del sector, eventos, etc. Saber qué nuevos destinos pueden ser interesantes o cuáles se pueden ofrecer como alternativas, teniendo en cuenta la coyuntura del sector. Si el agente de viajes no sabe qué está pasando en el mundo, le será muy difícil saber qué ofrecer.

Recuerda que el agente de viajes es un profesional al que se le encarga el éxito o fracaso de un viaje y, en muchos casos, esto implica una gran responsabilidad. Por tanto, debe ser una persona cauta, capaz de pensar en todos los posibles imprevistos y preparar planes de acción para cada uno de ellos.

También es importante el uso adecuado de los canales de comunicación, tanto online como offline, ya que esto permite a un buen agente de viajes tener mayor alcance y fidelizar a sus clientes.