9 claves para entender el turismo después de la crisis.

El distanciamiento físico y priorizar la salud determinarán el reinicio de operaciones del sector.

El sector mundial de turismo y viajes está detenido. Sin vuelos comerciales, hoteles, cruceros ni restaurantes en marcha, 100 millones de puestos de trabajo están en riesgo. Además, según las más recientes estimaciones del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, en inglés), unos 2.700 millones de dólares se perderían por el impacto de la pandemia. Y, como si fuera poco, según la evolución en las restricciones de viaje en los próximos meses, la llegada de turistas internacionales podría caer entre 60 y 80 por ciento en 2020, indicó la Organización Mundial del Turismo.

Es uno de los sectores más golpeados. Pero, también, las voces más importantes de la industria rescatan que es uno de los más resilientes. El secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili, asegura que el turismo ha sido “un fiel aliado de la recuperación” en crisis pasadas, y que ha traído beneficios “muy amplios que han trascendido al propio sector”. Por esto, desde ya toda la cadena productiva prepara las medidas para volver al trabajo.

Los expertos coinciden en que la industria volverá a despegar, como lo hizo tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, que paralizaron el transporte aéreo durante semanas, o tras el tsunami de la Navidad del 2004 en el sudeste asiático.
Algunas cosas no serán como antes, pero no tienen que ser necesariamente peor.

Estas son algunas apuestas que serán cruciales en el reinicio de una industria renovada y conectada con las necesidades de los viajeros y del mundo.

1. Vuelve el certificado de vacunación.

Durante años fue imprescindible que los viajeros llevaran una cartilla amarilla que demostraba que estaban vacunados contra enfermedades como fiebre amarilla, tifoidea o hepatitis. Este era un requisito para entrar a muchos países, pero la mejora de la situación internacional de salud y la vacunación hicieron que cayera en desuso.

A raíz de la crisis, las exigencias de los destinos serán más altas; además, los viajeros tendrán que ser más responsables. Para irse preparando, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de EE. UU. ofrecen un listado de vacunas recomendadas, según el destino (https://
wwwnc.cdc.gov/travel/destinations/list
)

2. Controles en aviones y aeropuertos.

Aeropuertos y aerolíneas tendrán que implementar protocolos de bioseguridad. Compañías como Emirates ya están en sintonía con lo que será una necesidad. El mes pasado, esta aerolínea se convirtió en la primera en hacer la prueba de covid-19 a todos sus pasajeros antes de un viaje.

“Esto nos permitirá hacer pruebas in situ y proveer inmediata confirmación de pasajeros de Emirates viajando a países que requieran certificados de test covid-19”, indicó la aerolínea.

Además, incorporó medidas de distanciamiento a bordo de los aviones y el uso obligatorio de máscaras y guantes por parte de sus empleados como sistemas de protección.

Otra aerolínea emiratí, Etihad Airways, anunció la instalación de una nueva tecnología en el aeropuerto de Abu Dabi a finales de abril para detectar síntomas en los pasajeros.

3. Más espacio en hoteles y nuevas certificaciones.
Muchos negocios de hotelería ya están planteando medidas de control como la toma de temperaturas, distribución de mascarillas y guantes, mayor separación entre las mesas de los restaurantes e, incluso, establecer páneles para separar las zonas. Esto ha permitido en China y Corea empezar a abrir los locales.

En España, la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM) ya presentó el protocolo de acción, que permitirá crear el certificado Hoteles Covid free, para garantizar la seguridad de los clientes y trabajadores. El hotel VP Plaza España Design, por ejemplo, realizará pruebas a sus huéspedes. Les dará un paquete de protección y establecerá rutas para circular por el edificio.

4. Ascensos no pedidos y nueva ‘visa’.

Muchas aerolíneas han anunciado que dejarán el asiento central de su clase turista vacía para ampliar la distancia entre sus viajeros y reducir riesgos. Una consecuencia indeseada podría ser un aumento del precio de los boletos de hasta un 50 por ciento, según se ha publicado en la prensa especializada. A cambio, mejor servicio, más espacio y más seguridad.

Pero, además, para garantizar la seguridad de los viajeros y el personal de líneas aéreas, la Organización Mundial del Turismo (OMT) trabaja en un desarrollo digital, explicó a EL TIEMPO Natalia Bayona, experta en Innovación y transformación digital de esta entidad.

“Estamos trabajando con Airbus para traer soluciones lo antes posible, para que por medio de la tecnología se pueda controlar y garantizar la seguridad del viajero y de la aerolínea antes de viajar, a través de una visa digital covid-19, en coordinación con gobiernos y centros de salud”, indicó.

5. Destinos, a toda prueba.

Los destinos también deberán probar que están libres del virus. Es el caso de Turquía, que trabaja en implementar una certificación internacional de zonas libres de covid-19 para retomar labores en junio, por lo menos, en turismo interno. Autoridades del Gobierno de este país anunciaron capacitaciones de sus empleados para implementar protocolos de salud, así como la presencia de personal sanitaria en sitios como restaurantes, hoteles, museos y atractivos para los viajeros.

Además, solo los turistas que prueben que están libres de la enfermedad podrán ingresar.

6. Primero, a mover el turismo interno.

Varios gobiernos han anunciado que solo se harán viajes nacionales. En Austria, el Ministerio de Turismo prepara un plan de promoción interna, pues no prevé que en verano se pueda viajar fuera o que vayan extranjeros. En Alemania, el Ministerio de Relaciones Exteriores prolongó la advertencia sobre los desplazamientos por el mundo hasta mediados de junio. La propuesta será destinos alternativos dentro de los países: playas recónditas, turismo de montaña, barrios innovadores en grandes ciudades. Los lugares poco frecuentados serán más apetecidos y más seguros. El turismo de masas dará paso a uno más selectivo.

7.  Seguros de viajes.

Algunas empresas, como Aviva o Admiral en Reino Unido, han dejado de vender temporalmente seguros de viajes a nuevos clientes. Otras compañías han modificado o limitado las coberturas en sus nuevas pólizas. En España, desde el pasado 12 marzo, cuando la OMS declaró la pandemia, aseguradoras como Axa o Allianz alertaron que las cancelaciones de los viajes quedaban exentas de las coberturas de los seguros.

Sin embargo, “la asistencia en viaje permanece vigente y, por lo tanto, la cobertura de los gastos sanitarios derivados de la misma, salvo que existan protocolos impuestos por los gobiernos”, explica Laura Núñez, profesora de IE Business School y experta del sector seguros.

A las aseguradoras, como a gobiernos y al sector del turismo, les interesará crear nuevos productos para reactivar el negocio.

8. Sin mucha gente y con reserva previa.

Para evitar aglomeraciones, los museos y otros sitios de interés o diversión limitarán su aforo de público. Pero esto se podría compensar con una ampliación de las horas de apertura para distribuir cupos y con la gestión de las visitas únicamente mediante reservas previas. Ahora, los visitantes del Louvre (París) o del Reina Sofía (España) podrán ver la Gioconda o el Guernica, de Picasso, sin tener que pelearse con cientos de turistas.

9. Viajeros protegidos.

Sin embargo, en este 2020 y quizás por mucho tiempo, las mascarillas, el gel hidroalcohólico y un neceser bien surtido pasarán a formar parte del equipaje del viajero responsable. Quien lleva una mascarilla no solo se protege él, también protegerá al grupo.